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Hola Cristian:
Seguro que esto está mejor estructurado para hacer que me entiendas: Eso entra del
proceso ese mío que llamo "dulce desencantamiento".
Resulta que como respuesta a Sandra, sobre sus experiencias que son buenísimas por
cierto; tú le contestabas con una fórmula de equivalencias (donde = es equivalencia no
igual) representada así: NS = NP = NA = NC = NE = CS = NW(omega).
Pues resulta, que si la he entendido bien, esto me explicaría una experiencia que no
había compartido con nadie antes de hacer el curso de visión aural:
La historia es la siguiente: Cuando fui madre por primera vez, hace 10 años, tuve un
niño. Cuando mi ginecólogo, lo consiguió sacar de dentro de mí, sentí un profundo
vacío.
(De los de verdad). Yo le echaba de menos y él también a mí. Los dichosos lazos (de la
Barbara Brennan) que todavía no sabía que existían. Pero claro, comprendí que no
íbamos a estar pegaditos así siempre. Que eso no era muy normal. Además debía volver a
trabajar. Y dejarme de sensiblerías. Pero eso que nos pasaba duró años. Y mira que cosa
se me ocurrió. Aunque no lo pudiera ver, si cerraba los ojos, abría las manos, sentía
el aire en la cara, podía saber si estaba bien o no. (Igual que un Indio), ya sé que
suena un poco a salvaje, pero me funcionaba. Pero cualquiera explica esta historia.
Un día incluso, intentando hacer la siesta, con los ojos
cerrados, no era un sueño, de repente, vi a mi hijo en la
guardería, tumbado, con todas las profesoras mirándole muy
de cerca. El niño estaba bien. No entendía porqué de
aquello. De repente, suena el teléfono, me "desperté" de
golpe. Era la directora. Qué susto me llevé. Me dijo: Mira,
no te preocupes, el niño está bien, sólo que le han salido
unos granitos, lo hemos estado mirando todas y creemos que
es varicela. Uf! Menos mal pensé, solo una varicela.
Qué cosas, yo pensaba que era especial. Y qué narices, eso
no tiene nada de especial. Esa fórmula me ayuda a quererme
más. Seguí haciéndolo (ahora ya tengo tres hijos)sin
explicarlo a nadie, y siempre funciona. (Por miedo a que
nadie me entendiera). Incluso puedo descolgar el teléfono,
para dormir una siesta si la necesito.
Ahora, no pienso divulgarlo en la Vanguardia. Pero, me
siento mejor. Eso sólo quiere decir que soy normal.
Y en cuanto al nivel de visión, veo mejor lo más lejos que
lo más cercano. Donde no hay tanto ruido. Donde pongo la
atención.
Ahora, mis hijos ya son mayorcitos, saben explicarme las
"trastadas" que les hacen o lo bien que se lo pasan y esas
cosas. He afinado los lazos, y cuando hago esa
experiencia, lo hago corto y rápido, no vaya a ser, que
necesiten por mi culpa estar pegaditos. Me costó un
esfuerzo bárbaro soltarme de ellos, pero no serán gallinas,
seguro que no.
Al final, esa fórmula es genial. El sistema funciona
perfectamente, aunque no lo pudieramos ver. GRACIAS.
No sé si me he explicado bien.
C.A..
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