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Si, después de semana santa ya están en mi barrio las
golondrinaguales, y como cada año es una época que me encanta,
no solo por la alegría de su piar, y de sus juegos acrobáticos,
sino porque disfruto mucho viendo las configuraciones que se
crean en el cielo.
Aunque suene extraño, (por la cantidad de años que llevo), el año
pasado empecé con las 3D y este año lo estoy consolidando, poder distinguir en
que plano de profundidad se encuentran las energías que veo.
Un ejemplo, en la visión normal, si miramos por el cristal de la
ventana que seguramente que no está perfectamente limpio, sin hacer esfuerzo
vemos las manchitas del cristal y sabemos que están muy cerca y vemos a la vez,
y a través de este cristal con manchitas el resto de objetos e identificamos si
están más cerca o más lejos un objeto que otro.
Pues bien ahora recién, (como dirían algunos), me aparecieron las
3 dimensiones (3D) en la visión aural, puedo estar apreciando la membrana de mi
ventana, y a través de esta ver el campo energético de el edificio de enfrente
con sus antenas y ver a través de estas dos energías, las energías de las
golodrinaguales que vuelan al fondo.
Con este ejercicio ampliaré la profundidad en la visión, semejante
a cuando desenfocamos y ampliamos el campo visual, (ampliamos los grados de
visión).
Esto es distinto a como he hecho siempre, enfocar la visión para
ver cosas en diferentes profundidades, ahora veo esto y luego lo otro. Y con
esto ahora me doy cuenta de las veces que he visto energías que en realidad
pertenecían a otros objetos diferentes a los que miraba.
Por ello, se insiste en que nos movamos cuando miramos para poder
identificarlas, discriminar.
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